Pbro. Giorgio Bissoni
El presbítero Giorgio Bissoni, conocido en Venezuela con cariño como el Padre Jorge, nació el 12 de mayo de 1940 en Longiano, región de Emilia-Romaña, Italia, en medio de los duros años de la Segunda Guerra Mundial. Hijo de Francesco Bissoni y Carolina Battistini, creció en un hogar profundamente cristiano junto a sus seis hermanos, aprendiendo desde niño el valor del trabajo, la fe y la solidaridad.
Su vocación sacerdotal fue alentada por la maestra Oda Bersani y el párroco Don Mario Lucchi, quienes reconocieron en él una inteligencia aguda y una espiritualidad madura.
Ingresó al seminario menor de Cesena y posteriormente al Seminario “Pro América Latina” de Verona, una institución fundada tras la encíclica Fidei Donum de Pío XII, destinada a formar sacerdotes diocesanos para la misión en América Latina. Allí, influido por el espíritu del Concilio Vaticano II, asimiló una visión pastoral de Iglesia cercana al pueblo, comprometida con la justicia social y arraigada en el Evangelio. Fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 1964 por Mons. Augusto Gianfranceschi, obispo de Cesena.
En 1965, partió como misionero Fidei Donum hacia La Paila, en el Valle del Cauca (Colombia), junto al sacerdote Crecenzio Moretti. Allí desarrolló una intensa labor pastoral y social, destacando la fundación del Instituto para el Desarrollo de La Paila (IDLA), una obra que promovía la formación laboral y humana de los trabajadores locales. Su defensa de la dignidad obrera y su compromiso cristiano fueron malinterpretados por las autoridades civiles, que lo acusaron falsamente de agitador político. Fue detenido y deportado en 1975, dejando tras de sí una profunda huella en el pueblo colombiano.
Al año siguiente, fue enviado a Venezuela, donde inició su misión en la Parroquia Inmaculado Corazón de María en Pariata, Estado Vargas, junto al sacerdote Derno Giorgetti. Allí impulsó la acción social parroquial, la formación cristiana y la organización comunitaria. En 1987, ambos fueron destinados a Güiria, en la Península de Paria, como parte de la misión diocesana de Cesena en colaboración con la Diócesis de Cumaná. Como párroco de la Inmaculada Concepción, el Padre Jorge vivió una etapa fecunda marcada por su “pastoral de la cercanía”, la creación del Centro de Formación San Antonio (CEFISA) y numerosas iniciativas sociales, educativas y evangelizadoras.
En el año 2001, fue trasladado a Carúpano, donde asumió la Parroquia San Rafael Arcángel de Playa Grande, continuando su incansable servicio pastoral. Allí fundó la Casa de la Caridad “Santa Ana”, el programa “Los Peregrinos del Señor” y otras obras inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia, siempre con el objetivo de unir fe y acción concreta en favor de los más necesitados.
El Padre Giorgio Bissoni falleció el 17 de septiembre de 2023, cuando se trasladaba para atender pastoralmente a una comunidad rural, cumpliendo fielmente su ministerio hasta el último instante. Su vida fue un testimonio luminoso de amor a Dios y al prójimo, de fidelidad al Evangelio y de entrega total a la misión. En cada pueblo donde sirvió, dejó una huella imborrable de fe, servicio y esperanza.
Mons. Holger Tapia
Monseñor Holger Gualberto Tapia Monar nació el 1° de septiembre de 1941 en San Lorenzo, Ecuador. Hijo de Carlos Teodomiro Tapia Arellano y Rosaura de Jesús Monar Benavides, inició su camino de fe a temprana edad al ingresar en 1952 al Seminario Menor de los Padres Redentoristas en Cuenca. Su formación humanística y teológica continuó en el Seminario Mayor Redentorista “San Alfonso” en Bogotá, Colombia, y posteriormente en Quito, donde recibió los ministerios del subdiaconado y diaconado.
Su ordenación sacerdotal tuvo lugar el 1° de junio de 1967, de manos del Cardenal Julio Döpfner, durante el IV Congreso Eucarístico Nacional. Tras sus primeros años de ministerio, llegó a Venezuela el 7 de enero de 1971. Bajo la orientación de Monseñor Mariano José Parra León, tercer obispo de Cumaná, fue acogido en el estado Sucre, iniciando una trayectoria de más de cinco décadas en tierras parianas. Su primera misión fue en la Parroquia “San Juan Bautista” de Yaguaraparo (1971–1979), seguida de una etapa fundamental en “San Miguel Arcángel” de Río Caribe (1979–1993). Fue en este periodo, en 1992, cuando recibió la distinción pontificia de Capellán de Honor de Su Santidad, otorgándole el título de “Monseñor”.
En 1993 asumió la administración de la Parroquia “Santa Rosa de Lima” de Carúpano (1993–2000). Durante este tiempo, no solo recibió condecoraciones civiles como la orden “José Francisco Bermúdez”, sino que fue pieza clave en el proyecto pastoral para la erección de la nueva Diócesis de Carúpano. Al erigirse la nueva Iglesia particular, se desempeñó como el primer ecónomo hasta 2003 y se encargó de las parroquias “San Martín de Porres” (2000–2007) y “Santa Catalina de Siena” (2007–2013). Sus últimos años los dedicó como vicario en “San Judas Tadeo” y acompañante pastoral en la Parroquia “Divina Misericordia” (2025–2026).
Monseñor Tapia fue un visionario de la comunicación y la organización. Creó el portal web diocesano en 2007, condujo el programa radial «3 Minutos de Oración» e impulsó la revista «La Iglesia en Marcha». Además de sus cargos como Capellán de la Armada y miembro del Colegio de Consultores, fue un hombre de profunda cultura, apasionado por la lectura y la preservación de archivos eclesiales. Su lema, «Rema mar adentro», reflejó su espíritu determinado y su capacidad para conectar con los fieles de manera personal y cercana.
El 15 de febrero de 2026, a la edad de 84 años y tras 59 años de ministerio, Monseñor Holger Tapia partió a la Jerusalén Celeste en la casa parroquial de Santa Rosa de Lima. Sus exequias, presididas por Monseñor Manuel Felipe Díaz y Monseñor Ángel Caraballo, fueron un testimonio del inmenso legado de fe, sinodalidad y entrega que dejó sembrado en el corazón de la Iglesia de Carúpano.
Pbro. Marcello Vandi
El presbítero Marcello Vandi Bandinelli, recordado en la Diócesis de Carúpano como un incansable misionero y artista de la fe, nació el 9 de diciembre de 1934 en Rocca San Casciano, Italia. Desde temprana edad, el Padre Marcello descubrió su vocación al servicio de Dios, siendo ordenado sacerdote en Modigliana el 29 de junio de 1958. Sus primeros años de ministerio los dedicó a su tierra natal, sirviendo como capellán en Premilcuore y Terra del Sole, antes de responder al llamado misionero que lo llevaría a entregar más de cuatro décadas de vida a Venezuela.
Su trayectoria en territorio venezolano como misionero Fidei Donum comenzó el 15 de enero de 1977 en la ciudad de Calabozo, específicamente en la parroquia de Ortiz. Entre 1979 y 1981, trasladó su celo apostólico a La Guaira, donde comenzó a tejer lazos de fraternidad que marcarían su estilo pastoral. El 24 de septiembre de 1982, ya vinculado a la Diócesis de Cumaná, fue nombrado párroco de San Rafael Arcángel de Playa Grande, tomando posesión oficial el 15 de octubre de ese mismo año.
Bajo su guía, la misión en Playa Grande trascendió el altar. En noviembre de 1990, se convirtió en el primer director del Centro Técnico Nuclearizado (CTN) “San Rafael Arcángel”, consolidando una visión donde la formación técnica y humana eran herramientas de liberación y dignidad para el pueblo. Tras casi dos décadas de labor, entregó la parroquia el 30 de noviembre de 1999 para asumir, por disposición de Mons. Manuel Felipe Díaz, la administración de las comunidades de Santa Cruz y San Ramón Nonato a partir del año 2000. En estas zonas costeras, su presencia fue sinónimo de caridad concreta, destacando por su apoyo constante a las familias mediante la donación de alimentos y medicinas.
Uno de sus hitos más significativos fue la inauguración, en julio de 2008, de la Iglesia a Jesús de la Divina Misericordia en El Morro, obra posible gracias a su gestión y al apoyo de la Diócesis de Forlí. Su entrega fue reconocida nuevamente el 23 de noviembre de 2010, cuando Monseñor Jaime Villarroel lo nombró Vicario General de la Diócesis de Carúpano, cargo que aceptó con humildad a pesar de su avanzada edad.
Además de su labor eclesial, el Padre Marcello fue un prolífico pintor que utilizó el arte como una forma de evangelización hasta sus últimos días. En junio de 2021, regresó a su diócesis de origen en Italia, pasando sus años finales en la Casa del Clero en una vida de oración y fraternidad. Falleció santamente el 28 de febrero de 2026, a los 91 años de edad. Su misa exequial se celebró el 2 de marzo en la iglesia «Santa Maria delle Lacrime», presidida por Mons. Livio Corazza y con la presencia de Mons. Jaime Villarroel. El Padre Vandi deja un legado de 44 años de misión en Venezuela, grabado en los templos que construyó y en la misericordia que sembró en cada alma pariana.
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