La veneración al Príncipe de la Milicia Celestial, custodio de Río Caribe, se dio a conocer durante todo el mes de septiembre a través de las manifestaciones de fe que comenzaron con la bajada de la imagen el pasado 01 de septiembre, la cual cumplió 60 años de su llegada al templo como imagen peregrina, mismos actos de índole cultural y religiosa que se prolongaron hasta la fiesta patronal.
Después de vivir la novena a San Miguel, acompañada por los presbíteros de la Diócesis de Carúpano junto a las parroquias de esta «Tierra de Gracia» que acudieron con espíritu de peregrinación, inició la programación festiva con las vísperas solemnes y las primeras eucaristías del día, presididas por los presbíteros Juan E. Álvarez con los seminaristas del Redemptoris Mater y Wuilians Moreno, vicario general de esta Iglesia Particular.
El Padre y Pastor de la Diócesis, Monseñor Jaime Villarroel, presidió la solemne eucaristía con el Pueblo Santo, concelebrada por el administrador de la comunidad, Pbro. Pablo Cádiz, y el presbiterio diocesano, donde fueron elevadas las intenciones por los fallecidos tras el doble terremoto en Venezuela.
Mencionaba su excelencia durante la homilía que «los ángeles están al servicio de nuestra salvación», explicando que el oficio de los seres celestes es «ser testigos de la Gloria Divina», e invitó a los presentes a guardar momentos de silencio en la cotidianidad que ayuden a escuchar la voz de Dios, reconociendo las heridas personales que solo pueden ser sanadas por aquel que nos amó primero.
Con el saludo de despedida y el agradecimiento del Padre Pablo a las autoridades y colaboradores, habiendo recibido la bendición final, concluyó la santa misa.
Al llegar la tarde, el administrador parroquial presidió la eucaristía vespertina que animó a los fieles a salir con la imagen por las calles de Río Caribe, dando fin a la celebración patronal.
Pastoral de Comunicación
