En la Plaza Miranda de Carúpano se dio el recibimiento del Padre Jesús, quien caminó con el «Pueblo Santo de Dios» hacia la sede de su nueva jurisdicción parroquial, donde lo esperó la imagen colonial de Santa Rosa para entrar a la Madre Iglesia Catedral.
Alrededor de 600 personas participaron en la eucaristía y toma de posesión llevada a cabo en la fiesta de la Ascensión del Señor, la cual fue presidida por Monseñor Jaime Villarroel, acompañado por el clero de esta «Tierra de Gracia»
El Pbro. Robert Acosta, canciller de la Diócesis, hizo lectura del Decreto donde queda asentado el nombramiento del Padre Jesús Villarroel como párroco de esta comunidad, al cual se le exhorta trabajar con los presbíteros de la Zona Pastoral «Santa Rosa» y atender a los fieles de la Catedral durante un período de 6 años.
Monseñor Jaime, en su potestad de apóstol y pastor de esta Iglesia particular, explicó en su homilía la base del servicio en el ministerio sacerdotal y la tarea de fieles y ordenados, para caminar juntos como miembros de un solo cuerpo:
«Lo importante es que, en medio de nuestro ministerio sacerdotal, sea como párroco, sea en otras funciones, aparezca siempre en nuestra vida Cristo»…«El sacerdote está llamado a gastarse, a desgastarse, por Jesús»…«Y si les pedimos a ustedes que oren por nosotros, significa que nosotros somos los primeros que debemos seguir la oración»…«La tarea de un sacerdote es que no se apague la llama del fuego del amor divino en los fieles de la comunidad»…«No siguen al obispo, no siguen al sacerdote, seguimos a Jesucristo, el Hijo de Dios», expresó el obispo de Carúpano.
Terminado este momento, y con la entrega de los lugares de la celebración, el Pbro. Jesús se convirtió en el párroco de la Catedral, quien antes de culminar la misa, se mostró atentos a las palabras de bienvenida de su grey, y agradeció ante la asamblea por el tiempo de servicio en la parroquia «Divina Misericordia».
Pastoral de Comunicación
