La Catedral «Santa Rosa de Lima», cumpliendo también 25 años como Madre Iglesia, abrió sus puertas para recibir alrededor de 800 fieles de todas las instancias parroquiales, movimientos y pastorales, dando gracias a Dios por los frutos de la labor evangelizadora llevada por el Espíritu Santo desde el año 2000, relatada a través de en una galería histórica en la entrada del templo.
El Pueblo de Dios le dio la bienvenida al arzobispo de Calabozo antes de la celebración, con la presencia de la venerada imagen colonial de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Diócesis por disposición de Mons. Díaz.
«Gracias, Monseñor Manuel, por acompañarnos…esta es su casa, esta es su familia, aquí está el primer amor», fueron las palabras expresadas por Monseñor Jaime Villarroel al comienzo de la misa, concelebrada por su persona y por los presbíteros de esta Iglesia.
La homilía del primer obispo de Carúpano se caracterizó por su agradecimiento profundo al ver el dinamismo de una Iglesia, de la cual tomó posesión hace ya 25 años: «Un cuarto de siglo después regreso a estas tierras orientales a congratularme con ustedes…agradezco la gentileza de Monseñor (Jaime) por invitarme a presidir esta celebración…el día en que se ejecutó el decreto por el cual San Juan Pablo II erigía la Diócesis de Carúpano», manifestó el pastor de la Arquidiócesis de Calabazo.
Como muestra de gratitud, se le hizo entrega a Mons. Manuel Díaz de un reconocimiento por su acompañamiento, junto una imagen de la Virgen del Pilar para, posteriormente, reconocer el servicio de sacerdotes y laicos que han donado sus vidas por la evangelización y crecimiento de nuestra Diócesis.
Pastoral de Comunicación
