Monseñor Jaime inició su recorrido compartiendo con un grupo de venezolanos que comentaron sobre su experiencia en esta tierra extranjera, continuando el lunes, 24 de noviembre, con el encuentro en «El Refugio de Dios» que acoge a migrantes llegados por las costas, bendecido por su persona en el año 2018, y en el que actualmente residen dos familias de Venezuela.
Guiando al obispo y al Padre Jesús estaba el Pbro. Jorge Amundarain, sacerdote de la Diócesis de Carúpano que se encuentra de misión en la Arquidiócesis de Puerto España desde hace más de dos años, quien se ocupó durante la semana de presentar los centros educativos sostenidos por los migrantes para la educación de niños venezolanos no aceptados por el sistema del país, así como los lugares para el culto divino y las instituciones penitenciarias.
Tres son los recintos académicos dirigidos por venezolanos en la localidad: el centro de la Parroquia «Santa Rosa» Arima, que atiende a 20 niños; el Centro Educativo «Pinar», con 65 alumnos, y la Escuela «Huellitas de Amor», ubicada en Santa Cruz, jurisdicción de la Parroquia «María Reina», con una matrícula de 81 estudiantes que participaron con alegría la santa misa presidida por Monseñor Jaime, y concelebrada por el Padre Jorge y el Padre Jesús, cerrando la actividad con aguinaldos y conversando con los representantes y profesores también migrantes.
A lo largo de esos días también tuvieron la oportunidad de acercarse a venezolanos internos en algunas instituciones de índole carcelaria, al igual que con indígenas de la etnia warao establecidos en Icaco.
Antes de retornar, Monseñor Jaime Villarroel se encontró en la nunciatura apostólica con el arzobispo de Puerto España, Monseñor Jason Gordon, para conversar respecto al crecimiento pastoral de los sitios visitados, terminando la jornada con la celebración de la santa misa en el primer domingo de adviento.
Pastoral de Comunicación
