La solemnidad de la reina de la hispanidad, reunió a decenas de fieles venidos de cada capilla, parroquia y comunidad eclesial perteneciente a la Diócesis de Carúpano, en el Santuario Mariano del Pilar, para la santa misa presidida por el excelentísimo Monseñor Jaime José Villarroel, obispo de esta Iglesia particular, y concelebrada por el clero diocesano, dando gracias a Dios por los bienes recibidos en estos 25 años de erección canónica y elevación de esta parroquia a santuario.
Con el canto a las 12:00 a.m. dedicado la intercesora de Paria, se dio comienzo a la festividad, que continuó con la eucarística central ofrecida, de manera especial, por las vocaciones de nuestra iglesia, pidiendo por la perseverancia de los jóvenes en el Seminario Provincial «San José», y en el Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater «Nuestra Señora del Pilar».
Durante su homilía, Monseñor Jaime exhortó a la asamblea a no abandonar la oración hacia María, madre de esperanza que nos mueve a buscar la santidad, así como lo hicieron José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, próximos venezolanos a ser canonizados.
Así mismo, instó a reconocer en el Pilar de la Virgen la presencia del Señor; esa columna que sostiene al hombre y lo lleva a experimentar el cielo en la tierra:
«El Pilar es soporte de lo sagrado, así vemos los creyentes a la Virgen del Pilar: presencia de Dios que guía al pueblo elegido en el peregrinaje de la vida. Es presencia de Dios para nuestro pueblo, para la Iglesia particular de Carúpano», expresó el pastor de la Diócesis.
Cabe mencionar que la misa fue amenizada por el Ministerio de Música de la Parroquia San Judas Tadeo, estuvieron presentes las autoridades del municipio Benítez, y representantes de los diferentes cuerpos de seguridad ciudadana.
Antes de finalizar la celebración, el grupo juvenil «Santiago de Compostela», conquistó el corazón de los fieles con la escenificación del primer milagro registrado en España por intercesión de la Virgen del Pilar, para luego recibir a bendición final impartida por el obispo de Carúpano.
Al caer la tarde, la venerada imagen colonial del Pilar salió en procesión a recorrer las calles de la localidad, retornando en la noche al templo jubilar, para dar culmen a sus fiestas.
Pastoral de Comunicación
