Las fiestas patronales en honor a la Virgen María, Auxilio de los cristianos, reunieron en el templo parroquial a un centenar de fieles y músicos de la Orquesta Sinfónica de Carúpano, para la celebración eucarística, presidida por el pastor de esta Iglesia Particular, Monseñor Jaime Villarroel, y concelebrada por los presbíteros Luis Izaguirre, párroco de «Santísima Trinidad» de Macarapana, y Carlos Sánchez, párroco de Río Casanay.
Monseñor Jaime compartió en su homilía un recuento histórico sobre esta advocación mariana, la cual data desde los comienzos del cristianismo, momento crucial en el cual toma vigor la figura de la Virgen como la Madre no solo de Jesús, sino de toda la Iglesia:
«Ya desde los comienzos, la Iglesia ha venerado la persona de la Virgen, por ser la madre de Cristo y porque, en la cruz, Cristo no las ha entregado como nuestra Madre, aquella que viene en nuestro auxilio, aquella que intercede para que su hijo haga el milagro», expresó el Obispo de Carúpano ante la asamblea.
En la festividad, además, se veneró a la Virgen María con la presencia de la imagen colonial de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Diócesis de Carúpano, llegada al templo días antes como parte de su recorrido por cada una de las parroquias de esta Iglesia particular.
Al finalizar la misa, se presentaron danzas y actos culturales en recuerdo de los 60 años de llegada de la imagen de María Auxilidora a esta comunidad, y en agradecimiento a la Santísima Virgen María por su intercesión para que se pudiera realizar esta celebración.
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