Con motivo del aniversario, el arzobispo de Calabozo y primer obispo de Carúpano, Monseñor Manuel Felipe, concelebró junto al Excmo. Monseñor Ángel Caraballo, arzobispo de Cumaná, la celebración litúrgica, en la cual el vicario general de la Diócesis manifestó su alegría por la compañía en tan especial fecha en nombre de ambos homenajeados.
Expresó Monseñor Manuel durante su homilía: «Para mí que tuve el honor de imponerles sus manos…Queridos padres, Juan y Wuilians, que la Eucaristía, ese sol que alumbró el nacimiento de su sacerdocio, por la intercesión de nuestra Madre, la Santísima Virgen y de los santos patronos, ilumine siempre su vida y los acompañe hasta el día en que sus ojos se abran a la luz infinita de la eternidad».
Con el mismo Espíritu de gratitud, el Padre Wuilians antes de finalizar con la eucaristía manifestó lo siguiente:
«Es entregar el ser (refiriéndose al sacerdocio) y decirse: Señor, aquí estoy, acéptalo…Y eso, de cierta manera resuena en el ministro…Como cualquier cristiano, hemos perpetrado errores, intenciones conflictivas, pero, aún todo, hemos visto la mano del Señor…Gracias de corazón a todos.»
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