Con gran alegría, los fieles de las capillas «Nuestra Señora del Carmen», «San Juan Bautista» y «Santa Cecilia», se reunieron en el templo jubilar de Canchunchú Nuevo para alabar al creador por cumplir «50 años viviendo la misericordia de Dios».
La santa misa fue presidida por el excelentísimo Monseñor Jaime Villarroel, obispo de Carúpano, y concelebrada por el párroco de «Divina Misericordia», William Amador, y los presbíteros Wladimir Tesorero, Holger Gualberto Tapia, Fabián Ramos, Edwin Rodríguez y Jesús Villarroel.
Representantes de los diferentes grupos y carismas que hacen vida en esta comunidad parroquial participaron en la solemne liturgia, en medio de la cual Mons. Jaime manifestó su contento por el aniversario de creación e invitó a perseverar en el fortalecimiento de la fe y el amor:
«La parroquia es la comunidad de los creyentes. Este templo en el cual nos reunimos para celebrar la eucaristía, es un símbolo y signo de lo que somos realmente nosotros»…«Bendecimos a Dios por tantas personas que con su testimonio: laicos, catequistas, sacerdotes… han ido aportando, sumando, ayudando a ir consolidando esta comunidad cristiana»; expresó su excelencia durante la homilía.
Siguiendo la invitación del obispo a «acercarnos al trono de gracia para alcanzar misericordia», en nombre de toda la parroquia, dos fieles se acercaron a la sede para obsequiar a Monseñor un cuadro de Jesús de la Misericordia, en agradecimiento por su servicio al frente de esta Iglesia particular, culminando con su bendición la eucaristía por el quincuagésimo aniversario de creación de «Divina Misericordia».
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