CONÓCENOS

Historia
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Los orígenes de la Diócesis de Carúpano se remontan al año 1498, cuando en el Tercer Viaje de Cristóbal Colón, tripulantes aventureros motivados por el descubrimiento del “Nuevo Mundo”, pisan los suelos de Macuro, bautizando desde ese momento al territorio encontrado como “Tierra de Gracia”, título que marcaría el comienzo de la historia de nuestra Iglesia Particular.

Carúpano, llamada originalmente Santa Rosa de Carúpano, tuvo sus inicios en el año 1645, en un caserío o ranchería indígena, levantado en lo que hoy se conoce como Carúpano Arriba. Dos años más tarde, el 23 de diciembre de 1647, el obispo de Puerto Rico, Fray Damián López de Haro, a cargo jurídicamente de esta porción territorial, ordenó la construcción de un templo en dicha localidad, hecho notable que propició el establecimiento de los cimientos que forjarían el crecimiento de la futura ciudad. Durante aproximadamente 140 años, el oriente venezolano se mantuvo subordinado al Obispado de Puerto Rico.

Línea histórica de la Creación de la Iglesia de Carúpano

En el siglo XVII hubo muy pocos asentamientos en la región, entre esos se distingue la fundación de Río Caribe (1647), El Pilar (1662), San José de Areocuar (1677) y El Rincón (1691). Se presume que en este mismo siglo se pudo haber fundado el pueblo de Puerto Santo.  La mayor parte de las poblaciones de la zona tuvo su origen en el siglo XVIII, fruto de la acción apostólica y civilizadora de los Padres capuchinos (llegados a Carúpano en 1650) y luego del clero secular, retomando el curso de los asentamientos con la fundación de Irapa en 1736.

En 1742 se erige la Parroquia Eclesiástica “Santa Rosa de Lima”, año de la visita del obispo Francisco Pérez Lozano. El 5 de abril del mismo año se inauguró una nueva capilla, quedando bajo el patronazgo de Santa Catalina de Siena, desde entonces considerada co-patrona de la ciudad. Más poblaciones fueron surgiendo con el paso del tiempo en la región como es el caso de Tunapuy (1754), Yaguaraparo (1760), Güiria (1767) y San Juan de las Galdonas (1769).

El territorio donde actualmente se asienta la Diócesis de Carúpano fue habitado en la época pre colombina por los indígenas Guaraos o Guaraúnos, así como por los Cumanagotos y Pariagotos, de raza Caribe. Fue visitado por el Almirante Cristóbal Colón en su Tercer Viaje, a comienzos de agosto de 1498, cuando desembarcó en la parte oriental de la península. No obstante, en los siglos XVI y XVII hubo muy pocos asentamientos de población en este territorio. Apenas había algunas haciendas en la que se avecindaron algunos colonos, como por ejemplo en las cercanías de Puerto Santo. El 23 de diciembre de 1647 el Obispo de Puerto Rico, Fray Damián López de Haro, ordena que se construya una iglesia en honor a Santa Rosa en el sitio de Carúpano.

Esta fecha se celebra como la fundación de la ciudad. En 1662 se funda la población de El Pilar, en 1677 San José de Areocuar y en 1691 El Rincón. Sin embargo, la mayor parte de las poblaciones de la zona tuvo su origen en el siglo XVIII. De esa centuria son Río Caribe (1713), Irapa (1736), Tunapuy (1754), Yaguaraparo (1760), San Juan de las Galdonas (1769), Güiria (1797), etc. Estas poblaciones son fruto de la acción apostólica y civilizadora de los Padres capuchinos y luego del clero secular.

El 20 de mayo de 1790, el Papa Pío V crea la Diócesis de Santo Tomás de Guayana, con sede en Angostura, (actual Ciudad Bolívar), que abarcaba los estados: Bolívar, Monagas, Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta, más el Territorio Federal Amazonas y la isla de Trinidad.

Comenzando el siglo XIX, en el marco de la Guerra de Independencia (1811-1821), Simón Bolívar proclama en Carúpano la abolición de la esclavitud para los colaboradores de la Gesta Patriótica (1816), siendo liberada la ciudad del dominio español en 1820. Las vicisitudes de la Guerra Independentista ocasionaron grandes inconvenientes en el desarrollo de la vida eclesial en Venezuela; No obstante, después de tan marcada etapa fue posible crear en el territorio pariano las parroquias “Nuestra Señora del Pilar” (1827), “Inmaculada Concepción” (1835), “San José” de Irapa (1835), “San Juan Bautista” de Yaguaraparo (1865), “San Juan Bautista” de Tunapuy (1876) y “San José” de Areocuar (1877) antes de iniciar el siglo XX.

Cabe destacar que, para esta etapa republicana, Carúpano es Puerto Internacional de ron, tabaco, cacao y maíz y con una notable inmigración europea, todo esto fue determinante para el desarrollo de la ciudad donde estaba avanzando esta iglesia. A finales del siglo Carúpano tiene cable submarino que comunica directamente con Europa, además de acueducto, luz eléctrica, tranvía y teléfonos.

En 1920 se funda la parroquia “Santa Catalina de Siena”, y el 12 de octubre de 1922, el Papa Pío XI erige la Diócesis de Cumaná, comprendiendo los Estados: Sucre y Nueva Esparta, bajo el cuidado pastoral del primer obispo de Cumaná, Mons. Sixto Ramón Sosa. Las parroquias creadas en ese siglo fueron “San Cristóbal” en Macuro (1928), “San Rafael Arcángel” (1967), “María Auxiliadora” (1969), “San Martín de Porres” y “San Juan Bautista” Las Galdonas (1970), “Nuestra Señora de la Candelaria” (1971), “Nuestra Señora del Carmen” y “San Judas Tadeo” (1975), “Santa Cruz y San Ramón Nonato” (1979), “San Pedro Apóstol” (1980) y las Vicarías “Santísima Trinidad” y “San Juan Bautista” (1990).

En 1992, el Papa Juan Pablo II crea la Provincia Eclesiástica de Cumaná, separándola de Ciudad Bolívar, y elevando a Sede Metropolitana el Obispado de Cumaná, nombrando como Arzobispo de Cumaná al Excmo. Monseñor Alfredo José Rodríguez Figueroa.

El 04 de abril del año 2000, tras un proceso de presentación y evaluación del proyecto, su santidad Juan Pablo II anuncia con la Bula Papal “Plerique Sacrorum”, la creación de la Diócesis de Carúpano, designando a Monseñor Manuel Felipe Díaz Sánchez como obispo de la Iglesia particular. La nueva diócesis, sufragánea de la Arquidiócesis de Cumaná, comprende el territorio de los municipios: Bermúdez, Arismendi, Valdez, Mariño, Benítez, Cajigal, Andrés Mata y Libertador del Estado Sucre.

Con la toma de posesión el 13 de julio, la diócesis comenzó su caminar pastoral, estando constituida por diecinueve parroquias, quince sacerdotes y seis comunidades religiosas. Monseñor Manuel Díaz propuso ese mismo año la advocación de Nuestra Señora del Pilar como patrona de la Diócesis, elevando en el mes octubre a la parroquia de El Pilar como Santuario Mariano Diocesano.

¿Sabías que…?
  1. La Diócesis de Carúpano fue erigida el 4 de abril de 2000 mediante la bula Plerique Sacrorum del papa Juan Pablo II, tomando ocho (8) municipios del Estado Sucre que hasta ese momento eran parte de la Arquidiócesis de Cumaná.
  2. Cuando inició la Diócesis ya Carúpano tenía su Patrona y Co-Patrona ambas unas Ejemplares Santas, es por eso que Monseñor Manuel Felipe como Primer Obispo inicia la tarea de decidir que Advocación Mariana acompañaría el Caminar de esta Tierra de Gracia.

Obispos hasta la actualidad

Excelentísimo Monseñor Manuel Felipe Díaz Sánchez

13/07/2000 — 12/2008

Nombrado por San Juan Pablo II como I Obispo de Carúpano el 4 de Abril de 2000, tomó posesión de la Diócesis el 13 de Julio del mismo año, y permaneció en sus funciones hasta Diciembre de 2008.

Excelentísimo Monseñor Enrique Pérez Lavado

01/2009 — 12/2009

Nombrado por el Papa Benedicto XVI, en Enero de 2009, Administrador Apostólico de la Diócesis.
Excelentísimo Monseñor Jaime José Villarroel Rodríguez

03/07/2010 — Actualidad

Nombrado por el Papa Benedicto XVI como II Obispo de la Diócesis. Ordenado Obispo por Monseñor Rafael Conde Alfonso el 26 de Mayo de 2010, tomando posesión el 03 de Julio del mismo año.
Escudo

El blasón de la Diócesis de Carúpano es de contorno español, terciado en barra. El campo diestro del jefe, de azur (azul), alegoriza el mar que baña las costas parianas, rico en pesca, una de las principales fuentes de trabajo de la población. Sobre este campo, al natural, se encuentra una columna, recordando la de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Diócesis. La columna lleva la Venera de Santiago, signo del bautismo, y la cruz, instrumento de nuestra redención. La barra, en oro, que denota nobleza, riqueza constancia y sabiduría. En sitio de honor se encuentra una rosa al natural, que recuerda a Santa Rosa de Lima, Patrona de Carúpano y de la Santa Iglesia Catedral, Madre de todas las iglesias de la región. El gules (rojo) que tiñe sus pétalos nos habla de la victoria que con fortaleza conseguiremos, la patria celestial.

El cuartel siniestro de la punta en sinople (verde), es fiel alegoría de la fértil tierra de Paria. El campo se encuentra sembrado de casas o churuatas indígenas al natural, en número de cuatro. Éstas hacen referencia al nombre de la Diócesis y de la capital de la región, Carúpano, que en lengua indígena significa “lugar de casas”.

El blasón se encuentra rodeado por una bordura en oro, sembrada con ocho torres al natural, fabricadas en sable (negro), en número de tres en cada flanco: recuerdan los ocho municipios que comprende la jurisdicción de la Diócesis. El blasón está timbrado por la mitra episcopal, signo de pastoreo y de la unción del Espíritu Santo. 


El escudo se encuentra surmontado a dos ramos: uno de café y otro de cacao, frutos de estos fértiles suelos. Sobre una bandera de plata se encuentra el lema de la Diócesis: “Tierra de Gracia”, palabras pronunciadas por el Almirante Cristóbal Colón al avistar la península de Paria en 1498, maravillado por su belleza, que lo llevó a creerse en el Paraíso Terrenal.

El cuartel siniestro de la punta en sinople (verde), es fiel alegoría de la fértil tierra de Paria. El campo se encuentra sembrado de casas o churuatas indígenas al natural, en número de cuatro. Éstas hacen referencia al nombre de la Diócesis y de la capital de la región, Carúpano, que en lengua indígena significa “lugar de casas”.

El blasón se encuentra rodeado por una bordura en oro, sembrada con ocho torres al natural, fabricadas en sable (negro), en número de tres en cada flanco: recuerdan los ocho municipios que comprende la jurisdicción de la Diócesis. El blasón está timbrado por la mitra episcopal, signo de pastoreo y de la unción del Espíritu Santo.

El escudo se encuentra surmontado a dos ramos: uno de café y otro de cacao, frutos de estos fértiles suelos. Sobre una bandera de plata se encuentra el lema de la Diócesis: “Tierra de Gracia”, palabras pronunciadas por el Almirante Cristóbal Colón al avistar la península de Paria en 1498, maravillado por su belleza, que lo llevó a creerse en el Paraíso Terrenal.

Patrona

Cuando inicia la Diócesis de Carúpano aún no se tenía claro la Advocación Mariana que Acompañaría el Caminar de esta Tierra de Gracia. Carúpano contaba con una Patrona Santa Catalina de Siena y una Co-Patrona Santa Rosa de Lima, ejemplos de Santidad, y el Oriente de Venezuela siempre se ha caracterizado por celebrar a María bajo la Advocación de Nuestra Señora del Valle; sin embargo Mons. Manuel Felipe primer obispo de Carúpano tomó todas las características de este pueblo para más tarde tomar una decisión que nacería en lo que hoy conocemos como Santuario Diocesano “Nuestra Señora del Pilar”.

El mismo año de la Creación de la Diócesis Monseñor Manuel celebra por primera vez las Festividades en Honor a Nuestra Señora del Pilar el 12 de Octubre y decreta esta Parroquia como Santuario Diocesano y deja como tradición la peregrinación de toda la feligresía año tras año hacia este templo para celebrar a Nuestra Patrona.

El Santuario Diocesano está ubicado en el Pueblo de El Pilar en el Municipio Benítez, punto medio de toda nuestra extensión. La Imagen Colonial de Nuestra Señora del Pilar que yace en este Santuario es Coronada Canónicamente el 25 de Marzo de 2021, día de la Anunciación, por Monseñor Jaime Villarroel Segundo Obispo de Carúpano.

La Advocación Mariana de Nuestra Señora del Pilar es una de las más conocidas por su aparición al Apóstol Santiago durante la evangelización de España en el año 40 después de Cristo, es la aparición más antigua reconocida por la Iglesia.

Obispo Actual
Excelentísimo Monseñor Jaime José Villarroel Rodríguez

Nació en la Población de San Juan Bautista, Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta el 17 de Mayo de 1962, en el seno de una familia humilde, siendo el segundo hijo de cinco hermanos del matrimonio formado por la Señora Corina Rodríguez y el Señor Fermín Villarroel.

Sus Primeros estudios fueron cursados en la Escuela Básica: Doña Emilia Velásquez, y Francisco Fajardo donde obtiene el título de Bachiller, ingresando más adelante en el IUTMAR, egresando a los 21 años como Técnico Superior Universitario en Mecánica Naval. Más tarde ingresa en el Seminario de San José, El Hatillo-Caracas, donde cursa estudios de Filosofía y Teología. Es Ordenado Sacerdote el 31 de Julio de 1993 por Monseñor César Ramón Ortega en la Catedral de la Asunción.

Ha desempeñado su Ministerio sacerdotal en los siguientes servicios: Vicario Parroquial de Santa Teresa de Ávila (Las Hernández), Vicario Parroquial de San José de Paraguachi, Vicario General de la Diócesis de Margarita, Administrador Diocesano de la Diócesis de Margarita por sede Vacante en el año 2008, Párroco de San José de Paraguachi durante 15 años, párroco de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, Coordinador Regional de IVENCAPI de la Diócesis de Margarita, Asesor del Secretariado Pastoral Familiar de la Diócesis de Margarita.

Coordinador del Museo Diocesano Nuestra Señora del Valle, Director del C.T.N. San José de Paraguachi, Director del Colegio Diocesano Nuestra Señora del Valle. Monseñor Jaime José Villarroel Rodríguez ha sido nombrado por su Santidad el Papa Benedicto XVI como II Obispo de la Diócesis de Carúpano. Ordenado Obispo por Monseñor Rafael Conde Alfonso el 26 de Mayo de 2010, tomando posesión el 03 de Julio del mismo año.

Residencia Episcopal: Calle Santos Aníbal Domínici, Nº 8, Sector Santa Rosa, Carúpano, Edo. Sucre. Telefax: 0294 – 332.01.51.

Significado del Escudo Episcopal

El Escudo Episcopal de Monseñor Jaime José Villarroel contiene una equilibrada muestra de elementos celestiales y terrenos, expresando la cohesión de cuerpo y alma, de un hombre que habita en nuestro tiempo buscando incansablemente la santidad y las armas que utiliza para conseguirla, consciente de su debilidad humana y sus limitaciones. Expresa una concienzuda mezcla de figuras y colores en su apego irrestricto a Jesucristo Maestro, modelo y ejemplo a seguir, conjugado a su entrega total a María, Madre de Nuestro Señor, Estrella de la mañana, Consoladora de los afligidos y Auxilio permanente del cristiano. También la conciencia plena de sus funciones y de la vocación a la cual el Señor lo ha llamado. Le pide “bogar mar a adentro” en la consecución de almas para el crecimiento de Su Reino, adentrarse sin temor, con la absoluta confianza de que no estará solo en esta gesta donde va a necesitar de todo su esfuerzo espiritual y constancia. Predomina francamente el azul que dentro de las virtudes cardinales representa la justicia; también es símbolo de lealtad y perseverancia.

El ancla, colocada centralmente, es símbolo de la Cruz de Cristo con la cual los primeros cristianos expresaron su fe para no ser descubiertos por sus exterminadores. Fue en Antioquía, donde por primera vez, se nos dio el nombre de CRISTIANOS y un ancla representaba las convicciones de esa fe. Hch 11,25-26.

Desde entonces el compromiso adquirido con esa honrosa designación marcó un cambio radical en la humanidad que dura hasta nuestros días. Tenemos pues, promesa y juramento, dos cosas irrevocables en las que Dios no puede mentir y que nos dan plena seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra esperanza: Cristo Jesús. Él, es nuestra ancla espiritual, segura y firme que se fijó más allá de la cortina del Templo; en el Santuario mismo.

La parte superior del ancla termina en una “P” que alude al Padre, seguido de una cruz que representa a Cristo, nos recuerda la unidad entre Padre e Hijo. En Juan, Jesús nos recuerda: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre, ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en Mi? Jn 14,9-10. Entonces, el ancla rememora nuestro compromiso con la Cruz redentora de Cristo.

Sobre los colores del amanecer; donde la luz va tiñendo de purpuras y rosas la aurora, se aprecia el anagrama de María, en blanco, color de la pureza sin mácula, delineado en azul celeste. En el siglo VIII a.C, el Príncipe de los Profetas, exclamó a Jerusalén: “Levántate y brilla, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yavhé amaneció sobre ti, mira: las tinieblas cubren la tierra, la obscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, Su gloria aparecerá sobre ti; y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora” Is 60,1-3. María, la elegida, Madre del Creador, Madre del Salvador. Con Ella amaneció el Cristianismo, “Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará la claridad de la luna, será el Señor tu luz perpetua” Is 60,19.

Con su fiat se hizo posible el inicio de nuestra historia, su sumisión de esclava nos condujo al Camino, la Verdad y la Vida. “He aquí la esclava del Señor, que se cumpla en mi Tu palabra” Lc.1,38. En el Escudo de Monseñor Jaime la presencia de este anagrama representa la ofrenda de su ministerio a la protección y guía de nuestra Santa Madre del Cielo, asiento de sabiduría y causa de nuestra alegría.

El velamen blanco con la cruz recuerda el inicio de nuestra evangelización, cuando en las embarcaciones de Colón llegó a nuestras tierras la Palabra de Dios, traídas por los misioneros que acompañaron los primeros viajes de los colonizadores españoles. El remo de madera a estribor, representa el esfuerzo humano que debemos realizar para llevar la barca a puerto seguro. La red extendida a babor simboliza el artefacto de pesca que debemos lanzar con la esperanza de atrapar a todo el mundo para Cristo.

En el mar, el anagrama de un pez, que representa a toda la humanidad en Cristo. El barco, simboliza en este escudo el compromiso del Obispo, sucesor directo de los Apóstoles, puesto por el Espíritu Santo y enviado a actualizar perennemente la obra de Jesús.

La cruz procesional que atraviesa el escudo, recuerda que todo nuestro caminar por este valle de lágrimas esta signado por la Cruz de Cristo, quien nos pidió tomarla en hombros y seguirlo. “No hay días sin Cruz, aprende a llevarla con amor”.

El Capelo Episcopal con cordones de seis borlas, representación de esta alta dignidad eclesiástica, confirma e l compromiso de su dueño con la Iglesia. El color verde representa dentro de las virtudes teologales la esperanza. Es también entre las cualidades la cortesía y la amistad. Características que deben adornar al buen pastor de almas.

Desde entonces el compromiso adquirido con esa honrosa designación marcó un cambio radical en la humanidad que dura hasta nuestros días. Tenemos pues, promesa y juramento, dos cosas irrevocables en las que Dios no puede mentir y que nos dan plena seguridad cuando dejamos todo para aferrarnos a nuestra esperanza: Cristo Jesús. Él, es nuestra ancla espiritual, segura y firme que se fijó más allá de la cortina del Templo; en el Santuario mismo.

La parte superior del ancla termina en una “P” que alude al Padre, seguido de una cruz que representa a Cristo, nos recuerda la unidad entre Padre e Hijo. En Juan, Jesús nos recuerda: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre, ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en Mi? Jn 14,9-10. Entonces, el ancla rememora nuestro compromiso con la Cruz redentora de Cristo.

Sobre los colores del amanecer; donde la luz va tiñendo de purpuras y rosas la aurora, se aprecia el anagrama de María, en blanco, color de la pureza sin mácula, delineado en azul celeste. En el siglo VIII a.C, el Príncipe de los Profetas, exclamó a Jerusalén: “Levántate y brilla, que ha llegado tu luz y la Gloria de Yavhé amaneció sobre ti, mira: las tinieblas cubren la tierra, la obscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, Su gloria aparecerá sobre ti; y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora” Is 60,1-3. María, la elegida, Madre del Creador, Madre del Salvador. Con Ella amaneció el Cristianismo, “Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará la claridad de la luna, será el Señor tu luz perpetua” Is 60,19.

Con su fiat se hizo posible el inicio de nuestra historia, su sumisión de esclava nos condujo al Camino, la Verdad y la Vida. “He aquí la esclava del Señor, que se cumpla en mi Tu palabra” Lc.1,38. En el Escudo de Monseñor Jaime la presencia de este anagrama representa la ofrenda de su ministerio a la protección y guía de nuestra Santa Madre del Cielo, asiento de sabiduría y causa de nuestra alegría.

El velamen blanco con la cruz recuerda el inicio de nuestra evangelización, cuando en las embarcaciones de Colón llegó a nuestras tierras la Palabra de Dios, traídas por los misioneros que acompañaron los primeros viajes de los colonizadores españoles. El remo de madera a estribor, representa el esfuerzo humano que debemos realizar para llevar la barca a puerto seguro. La red extendida a babor simboliza el artefacto de pesca que debemos lanzar con la esperanza de atrapar a todo el mundo para Cristo.

En el mar, el anagrama de un pez, que representa a toda la humanidad en Cristo. El barco, simboliza en este escudo el compromiso del Obispo, sucesor directo de los Apóstoles, puesto por el Espíritu Santo y enviado a actualizar perennemente la obra de Jesús.

La cruz procesional que atraviesa el escudo, recuerda que todo nuestro caminar por este valle de lágrimas esta signado por la Cruz de Cristo, quien nos pidió tomarla en hombros y seguirlo. “No hay días sin Cruz, aprende a llevarla con amor”.

El Capelo Episcopal con cordones de seis borlas, representación de esta alta dignidad eclesiástica, confirma e l compromiso de su dueño con la Iglesia. El color verde representa dentro de las virtudes teologales la esperanza. Es también entre las cualidades la cortesía y la amistad. Características que deben adornar al buen pastor de almas.

Organización Institucional

Curia Diocesana

  • Excmo. Mons. Jaime J. Villarroel R.

Obispo y Responsable Legal

  • Pbro. Wuilians Moreno

Vicario General

  • Pbro. Juan Calzadilla

Vicario Judicial

  • Pbro. Marvin Vivas

Vicario de Pastoral

  • Ing. Yury Sanjuan

Ecónomo

  • Pbro. Robert J. Acosta R.

Canciller

  • T.S.U Lismary de Estrada, Lic. Yeletzy Rondón, Lic. Alida Esperanza González, Lic. Franna Brusco

Departamento de Administración

  • Lic. María De Oliveira

Departamento de Contabilidad

  • Ing. Yury Sanjuan, Ing. Josmar González, Asist. Arliannys Tovar

Departamento de Proyectos

  • Lourdes de Prada

Secretaría y Recepción

  • Ángel Jesús Rivas, José Miguel Rivas

Grupo de Colaboradores

Datos

Consejo Presbiteral

Miembros de Oficio
  • Pbro. Wuilians José Moreno Marcano

Vicario General

  • Pbro. Marvin Vivas

Vicario de Pastoral

  • Pbro. Manuel Carruyo

Rector del Seminario Diocesano Misionero Nuestra Señora del Pilar

Miembros Nombrados por el Clero
  • Rvdo. Pbro. Luis Andrés Izaguirre Olivier

Delegado de la Zona Pastoral «Santa Rosa de Lima»

  • Rvdo. Pbro. William Isaac Amador Navarro

Delegado de la Zona Pastoral «Nuestra Señora de Coromoto»

  • Rvdo. Pbro. Luis Alfredo Rodríguez Aguilera

Delegado de la Zona Pastoral «San José»

Miembros Nombrados por el Obispo
  • Rvdo. Pbro. Juan Calzadilla

Vicario Judicial

  • Rvdo. Pbro. Robert Acosta

Canciller de la Diócesis de Carúpano

  • Rvdo. Pbro. Jesús Villarroel

Párroco de la Catedral «Santa Rosa de Lima»

 

 

Tribunal Diocesano de Carúpano

Habiéndose constituido el tribunal eclesiástico de Carúpano con decreto del 22 de Enero de 2018, por las presentes letras se decreta la organización del Tribunal Eclesiástico de Carúpano con Sede en la Curia Diocesana de Carúpano.

El Tribunal estará por los siguientes oficiales quienes cumplirán sus funciones por un trienio:

  • Jaime J. Villarroel Rodríguez

Obispo de la Diócesis de Carúpano
Moderador de Actividad Judicial

  • Pbro. Juan M. Calzadilla

Vicario Judicial

  • Pbro. Manuel A. Carruyo

Juez

  • Pbro. Robert Acosta

Defensor del Vínculo y
Promotor de Justicia

  • Pbro. Itamar Del Jesús Simancas

Notario

  • Pbro. Wuilians J. Moreno

Notario

  • Sra. Lourdes de Prada

Secretaría

Colegio de Consultores

  • Mons. Jaime J. Villarroel Rodríguez

Obispo de la Diócesis de Carúpano

  • Pbro. Wuilians José Moreno Marcano

Vicario General de la Diócesis de Carúpano

  • Pbro. Robert Acosta

Canciller de la Curia de la Diócesis de Carúpano

  • Pbro. Manuel A. Carruyo

Rector del Seminario Diocesano Misionero Nuestra Señora del Pilar

  • Pbro. Jesús Villarroel
  • Pbro. Juan Calzadilla
  • Pbro. Marvin Vivas
  • Pbro. Luis Rodríguez